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‘El asedio’: Tan obsesionado como el comisario Tizón

¡Hola a todos!

He engullido las 725 páginas de ‘El asedio’ de Arturo Pérez Reverte, tan obsesionado como el comisario Rogelio Tizón por resolver el enigma que desquicia a ese policía de alma tan oscura como su apellido en pleno cerco de la constitucionalista Cádiz por parte de las tropas imperiales de Napoleón. Confieso haber picado todos los anzuelos, llegando en estado de absoluta ignorancia a la página en la cual, por fin, se descubre la identidad del asesino en serie. El resto de los hilos paralelos de la trama, bien por basarse en hechos históricos, bien por ser temas típicamente revertianos, ofrecen un final previsible; pero no por eso pierden fuerza o belleza narrativa.

DECADENTE La historia arranca en 1811, cuando la Francia napoleónica, tras secuestrar a los nefastos monarcas españoles e imponer en el trono a José I, intenta reprimir la caótica y deshilvanada resistencia. En Cádiz se han refugiado la Regencia y las Cortes. La primera, última representación del viejo régimen. Las segundas, cuadrilátero en el que pugnan los tradicionalistas que se defienden la vuelta al pasado; los ilustrados que creen que la crisis de estado debe servir para dar un salto adelante; y los criollos, convencidos de que su futuro está en la independencia de una España que, tras 150 años de decadencia, con la invasión queda abocada a otro siglo y medio de colapso, guerras civiles y atraso. ¿Os suena? El retrato que hace Pérez Reverte de la sociedad española y de los españoles, a través de los ojos del capitán Desfosseux o del propio Tizón es cruel pero real; muy español, pero nada patriotero. Desgarrado y sentido. En todo caso, las figuras de Lolita Palma o Hipólito Barrull se antojan más los héroes de una Cádiz convertida en la Ítaca soñada por el autor que no la realidad del país. Por cierto, no me gustó nada el tono abiertamente negativo hacia los pocos catalanes que aparecen en la novela, sin justificación alguna. Justificación que sí encuentran otros afrancesados y serían considerados por cualquiera ‘culpables de alta traición a la patria’.

ALQUIMIA Por lo demás, en ‘El asedio’ encontramos lo mejor de Pérez Reverte en los muchos palos que ha tocado a lo largo de su carrera narrativa. La novela se asienta sobre una base histórica detallada y minuciosa, tratada con ese rescoldo periodístico del estilo revertiano que otorga a la narración un toque de agilidad y frescura, de actualidad política y social aunque se asiente sobre un paisaje de hace doscientos años. A partir de aquí, la trama policíaca tiene un punto de homenaje a Sir Arthur Conan Doyle y su dúo Sherlock Holmes/Doctor Watson. Los acontecimientos que vive el corsario Pepe Lobo y su contenida atracción hacia la rica Lolita Palma evocan a la vez las grandes novelas de piratas y las pasiones de las novelas románticas. Por momento, también es un libro de hazañas bélicas… Y la erudición de la que se nutre para desarrollar cada uno de esos hilos (balística, taxidermia, ajedrez, naútica…) resulta, en ocasiones, apabullante.  Sólo he notado a faltar una mayor dosis de la ironía de colmillo retorcido de la que suele hacer gala en algunos de sus libros el escritor cartagenero y que en esta ocasión dosifica con cuentagotas. Pero convendremos que el horno no estaba para bollos en 1811, ni lo está en 2010.

¡Hasta luego!

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  1. Héctor
    14 abril 2010 a las 12:37 am | #1

    Hombre, si hay motivo. El tal Pere Ros era personaje real, histórico, que trabajó para los franceses. Y Capmany era valenciano, no catalán. Barrull, sin embargo, sí parece catalán, y no es personaje negativo. He leido el libro y creo que la apreciación de tufillo anticatalaúnico es inexacta.

  2. Héctor
    14 abril 2010 a las 12:38 am | #2

    Magnífica crítica, por otra parte. De acuerdo en todo lo demás.

  3. Juanma Díaz Montesinos
    14 abril 2010 a las 8:03 am | #3

    Quizás tengas razón en tu matiz; supongo que vivimos tiempos en los que todos estamos demasiado sensibles sobre algunos temas.

    Sin embargo, nunca sabremos si Barrull, ciertamente un personaje positivo, es catalán, aragonés, valenciano o mallorquín, incluso murciano. En su caso, su origen no suma ni resta.
    En cambio, en el caso de Pere Ros el escritor tiene especial cuidado en no dejar lugar a las dudas sobre su procedencia. Y por cierto, Antonio de Capmany (http://es.wikipedia.org/wiki/Antonio_de_Capmany) era nacido en Barcelona. Igualmente, hay personajes más o menos negativos a los que no se les cataloga con su origen.

    En cualquier caso, como devorador de las novelas de Arturo Pérez Reverte, he disfrutado de principio a fin todas las páginas de la magnífica ‘El asedio’.

  4. Héctor
    14 abril 2010 a las 9:18 am | #4

    Tienes razón con Capmany. Estaba en un error con él, pues soy de Valencia y siempre lo creí de aquí, tal vez porque conozco a una familia Capmany en la zona. Por lo demás, coincidimos en apreciar el esfuerzo estupendo del Reverte y la calidad del novelón gaditano. Abrazos.

  5. 19 junio 2010 a las 1:47 pm | #5

    Estoy interesada sobre este personaje,ya que conozco a familias gaditanas muy allegadas que tienen dicho apellido,pero mi pregunta es.¿ Es personaje real o ficticio? Me gustaría que me hablarán algo que me sacara de dudas.
    Gracias

  6. 19 junio 2010 a las 1:48 pm | #6

    Perdón me refiero a el tal Pedro Tizón

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