
Fuente: C. Azagra/'El Jueves'
¡Hola todos!
Hoy es un día agridulce para muchas personas en el Grupo Zeta, una jornada de sentimientos encontrados. Especialmente, para los que se han batido el cobre con la Empresa en la primera línea de fuego durante tres meses. Los integrantes de los Comités de Empresa han sido la fuerza de choque para intentar frenar el ERE salvaje que pretendía ‘amortizar’ 533 ‘posiciones’. Liquidar 533 trabajadores a veinte días por año. Tras digerir el pacto de madrugada con los responsables del holding, que deja casi 400 víctimas, ahora toca aprobar el preacuerdo, convertirlo en acuerdo y aquí paz y después gloria…
¿SÍ? ¿ES ASÍ? No. No resulta tan sencillo cuando diecisiete personas de SPORT, con nombres, apellidos, familias, hipotecas e ilusiones rotas estarán a la interperie en cuestión de unas semanas. Queda la parte más complicada de la historia, la más dura y triste: asumir la avaricia y la estulticia de los que mandan. No, esos diecisiete no se van bien, por muchos euros (o prejubilaciones) que les metan en los bolsillos, porque la mayor parte de ellos no se querían ir. Pagan las consecuencias de una nefasta y negligente gestión. De una cortedad de miras empresarial lamentable que afecta a todos los sectores productivos de este país. Y eso no se nos puede olvidar.
ROSTROS Y GESTOS. Tampoco hay que olvidar algunos gestos y ciertas acciones de estas últimas semanas. Es cierto que en las situaciones límite -y os aseguro que para la gente normal, un ERE es una situación límite-, cuando el miedo aprieta a todos, mostramos lo mejor y lo peor de cada uno. Nos quedamos en pelotas ante los demás, sin ni tan siquiera un miserable trapo que te tape las miserias. También será inolvidable el silencio del resto d ela Prensa Tradicional, o que para ‘TV3′ los paros y movilizaciones en el Grupo Zeta no existieran nunca. Y que sin embargo, en el ‘Tele Notícies Vespre’ del martes 3 de febrero por la noche sí ‘La nostra’, ‘La de Tots’, anunciara puntualmente la consecución del preacuerdo. Por cierto, no olvidó mencionar la mediación -gracias sinceras- de la Generalitat en el ‘conflicto’. ¿Pero de qué conflicto me hablas?, se preguntaría más de uno. Si nunca se cortó la Diagonal frente al edificio central de La Caixa, ni se bloqueó La Gran Vía, ni se bajó por Vía Layetana hasta la plaça de Sant Jaume. ¿O sí? ¿Qué dicen al respecto Carlos Azagra y los compañeros -de verdad- de ‘El Jueves’?
RETRATADOS. Varios meses de tensiones, malos rollos y mucha mierda no deparan nada bueno. De verdad. Eso sí, compruebas el percal del que están hechas las ‘personas humanas’, que decía aquel. Tened por seguro que casi todas son buenas. Pero también conoces la extrañas mutaciones que se producen dentro de la especie en las situaciones de crisis. Es puro Darwin, adaptación al medio: ‘hombres lobo’, ‘gossos d’atura’ y los ‘comandos ardilla’, el último descubrimiento. Ocupan la parte más baja de la escala y se trata de roedores que durante el día viven en las alturas, en donde despachan con los ‘hombres lobo’ y los ‘gossos d’atura’, y por las noches descienden a las profundidades de los sumideros y la red de alcantarillado en donde se reponen de las fechorías que cometen a ras de suelo.
¿PARA QUÉ SIRVEN? Conspiran con sus ‘superiores’ a los que juran lealtad eterna a cambio de una caricia en el lomo; venden a sus compañeros y/o subordinados para asegurarse un chusco de pan seco y un trago de agua turbia. Impecables en las formas, podridos en el fondo, intoxican y mienten a conciencia para cubrir las miserias profesionales que el resto de sus compañeros -e incluso sus protectores- conocen… Siempre llevan dos barajas en los bolsillos y cambian el color del pelaje según las circunstancias: dorado cuando se van de peloteo por las ramas y gris ceniciento cuando ejecutan los mandatos del amo.
En fin, chusma que vive y pervive entre nosotros, como la mala hierba. Ahora están a punto de aflorar en Unedisa, Recoletos, Vocento, Prisa, Godó… ¿O lo han hecho ya? Vigila tu espalda, compañero…